Desde entonces el grito de ¨reforma agraria¨es el de batalla de los campesinos de todo el mundo. Ya no se trata de ganar el derecho a ser propietario puesto que ese derecho existe, sino de recibir tierras en forma gratuíta como manera de adquirir riqueza.
Las reformas agrarias fueron ensayadas en todo el mundo. La constante fue un fracaso. El reparto de tierras no dio el resultado esperado y entonces se manejaron ampliaciones. La reforma agraria incluyó aportes gubernamentales de toda clase, para ser convertida en ¨integral¨. Pero el fracaso continuó siendo el resultado, pese a todo. Ninguna reforma agraria logró que se generara riqueza permanente y constante entre sus agraciados.
En Rusia costó millones de muertos y una tiranía secular. En España trajo la guerra civil. En China, la libertad de producción trajo una bonanza histórica. India, con su ¨Revolución verde¨ consiguió metas altas y constantes. En el Paraguay, campesinos marxistas proclaman la necesidad de una reforma agraria, como si fuera la panacea.
El Paraguay nunca tuvo prohibición de comprar tierras para nadie; hay hoy más de un millón de hectáreas disponibles, y la agricultura empresarial ha tenido éxito rotundo. Pero los marxistas exigen una reforma agraria que destruya la propiedad privada. Se trata de un peligro mortal porque ataca la fuente de riqueza del país.
El gobernador de San Pedro quiere despojar a los extranjeros de sus tierras para repartirlas entre sus secuaces. Y parte de la prensa apoya la estupidez. La agricultura no puede ser factor creador de riqueza sino con la propiedad privada y la libertad de trabajo y producción. Si le sacan eso, morirá. Y eso es lo que quieren sacarle.
El grito de ¨reforma agraria¨ es inapropiado y peligroso. Denota un pensamiento obsoleto y fracasado. Una ¨Revolución Verde¨ es mucho más moderna y eficaz. La riqueza nace trabajando y la propiedad privada de la tierra es vital. La libertad de producción es indispensable. Nada de eso se logra con la ¨reforma agraria¨.
La ¨reforma agraria¨ implica la intervención del Gobierno
Y la propiedad de la tierra en sus manos, por un tiempo, lo que conduce al fracaso. Si se desea crear riqueza agrícola, hay que hacer lo que tuvo éxito.
El Paraguay lo está haciendo y su bonanza económica depende que continúe sin tropiezos el sistema agrario actual. Propiedad privada intangible, bajos impuestos y libertad de producción y comercialización. Esta es la clave del éxito.
El engaño de la reforma agraria es extremadamente nocivo. El grito marxista tiene como objetivo liquidar la riqueza agraria paraguaya y la base de la economía nacional. Tres o cuatro dirigentes pretenden llevar al país a un sistema que destruirá lo realizado después de la caída de la dictadura.
AUTOR: Alberto Vargas Peña

En los días anteriores a la caída de la República Romana, los plebeyos reclamaban una ¨reforma agraria¨ que hiciera posible que pudieran tener tierras propias. En esa época solamente los patricios podían ser propietarios. Los Hnos. Gracos encabezaron las revueltas y perdieron la vida en el intento.

